Utopías estéticas y museos

No pretendo hablar del futuro soñado. Ni voy a llenar la pantalla de caleidoscopios alucinógenos retratando la nueva estética que nos gusta, de la que apenas entendemos su misión. A veces, las cosas que no entendemos son las que más nos atrapan. Tampoco voy a reproducir las imágenes maravillosas de una sociedad robotizada o coches voladores que nunca veremos. Hablo de la utopía estética, un concepto revolucionario utilizado por Walter Benjamin y posteriormente por John Berger a mediados del siglo XX. Y sin quererlo voy a referirme a todo lo anterior.

En el siglo XXI ha desaparecido el aura de lo original en el arte. La copia también vale. Tanto de forma intencionada como casual. Un caso ambivalente: las pipas de Ai Weiwei.

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Estamos viviendo una etapa de crisis total y de revolución artística. Anteriormente, ocurrió con la aparición de la fotografía. ¿Para qué hacer un retrato cuando podríamos retratar a una persona con más fidelidad en cuestión de minutos? El arte perdió utilidad; y adquirió una nueva dimensión. Si el arte dejaba de ser práctico se acercaría al plano teórico. Y si el arte no tiene por qué ser interpretado ni referido, el arte puede ser más libre. Y si el arte no puede ser comprendido con un lenguaje cotidiano quizá estamos diciendo que el arte es un nuevo lenguaje.

Multiplicación materializada artesanalmente y fotoreproducida a máquina digital. Lo más.

Multiplicación artesanal y fotoreproducción digital. Ai Weiwei, lo más.

Con la proliferación de las cámaras fotográficas, el arte ganó una nueva habilidad: la reproducción. Ya no era preciso ir a Florencia para ver ‘El nacimiento de Venus’ de Botticelli, o el ‘David’ de Miguel Ángel, ni era necesario ir a Nueva York para ver al detalle nuestro ‘Guernica’ (antes de que lo trasladasen hasta El Prado). El arte salía del museo, llegaba a los libros, a los vídeos, a los posters publicitarios y se reproducía. Andy Warhol asumió esta funcionalidad como una herramienta en sí misma y fotocopió sin parar. Reprodujo las latas de sopas Campbell porque la reproducción en sí misma era su forma de entender el arte.

La penúltima revolución ha llegado con la difusión del arte. Una imparable reproducción que ninguna ley ha podido penalizar, ni parar. Internet, sus medios y sus redes sociales propician la difusión reprográfica del arte tradicional, pero también la creación de nuevas formas de arte fuera de los museos. La red Tumblr está llena de imágenes, gifs, vídeos y fotografías colgadas con toda la intención de que las visualices y te recrees. El lenguaje artístico ha llegado hasta tu bolsillo por streaming 4G.

Desde esta utopía estética, social y artística, ¿qué papel juegan los museos actuales? Se acabó la pared, el cuadro, la tarjetita de autor y técnica, incluso la ridiculez del escaneo de QR (menudo complejo de cajero cogeríamos). Tengo muy claro que el museo tiene que ser un espacio para propiciar la recreación y la reflexión. Los espacios públicos tienen que fomentar la contemplación del arte, en la misma libertad en la que el autor se expresa. Será la única manera de enseñar este nuevo lenguaje y hacer posible la utopía estética.

TOP 5 MIS MUSEOS FAVORITOS

1. Tate Modern, Londres
2. Moma, NY
3. Museo Guggenheim, Bilbao
4. Museo Guggnheim, NY
5. Museo Reina Sofía, Madrid

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#NowPlaying: Feria – ‘Me ponen los museos’.