El paraíso de los neones

Cual estampa berlanguiana, los hombres de negro visitaron la piel de toro. En esta ocasión no eran rescatadores de la unidad bancaria de Bruselas. Sino algo mucho más divertido sobre el papel: los especuladores que quieren hacer el Eurovegas que traerá la nueva época de prosperidad. Grandes construcciones, especulación, turismo barato y lujo de plástico: los pilares autodestructivos del pasado. Los políticos se han puesto las pilas en hacerles el camino fácil, la alfombra roja (o quizás azul) porque con su licencia de obras se crearán miles de puestos de trabajo. El fin es lo de menos.

Macao, única región china donde está legalizado el juego.

Críticas a parte, tengo que decir que me encanta la estética de Las Vegas. Todos hemos tenido los referentes prematuros a través del cine. Aquellas avenidas llenas de palmeras y envueltas en bloques políédricos de luces de neón. Vaya maravilla para los sentidos, ver tantas letras gigantes y objetos redimensionados que se iluminan en la noche. Aquella guitarra de Cariño he agrandado al niño. No puede haber sensación más pop.

Las contradicciones emergen de forma natural. La contaminación lumínica, el exceso energético; porque la tecnología led todavía no vale para eso. Pero hay que decir que si no fuera por las excepciones, a veces no valdría la pena vivir. Que Las Vegas se quede en excepción sin muchas imitaciones y que la disfrutemos todos al precio módico de un vuelo intercontinental.

Macao es una región china cercana a Hong Kong donde el juego se ha legalizado. De hecho es la única zona de oriente donde se puede jugar con dinero en un casino. Eso les ha llevado a una era de esplendor económico, porque los impuestos son de aúpa. En pocos años se han reventado el asfalto con enormes rascacielos de hormigón y metal. La delincuencia se ha multiplicado. La prostitución ha pasado a ser el sector comercial estrella.

En Madrid ahora podría pasar lo mismo, o parecido. Bajo la premisa de que un crecimiento del sector de la construcción no le viene mal a nadie. Todo sea dicho: mucho mejor que se planteen construir en una zona casi desértica, que no destrozar las costas de Málaga, Cádiz, Almería o Castellón, con lo que ya tienen.

El museo del neón. Inaugurado en Las Vegas en 1996.

Uno de los pocos sitios románticos y místicos de los que puede enorgullecerse Estados Unidos es el cementerio de neones. Me encantaría visitarlo. Miles de metros de descampado lleno de rótulos empolvados y decadentes de una etapa de excesos. La muerte de los lujos ya amortizados.

Neón abandonado con forma de zapato de tacón.