De vuelta con pastel de sesos

Los pronósticos se hicieron realidad. Lo más interesante del primer gran festival de 2012 fue todo aquello que aspiraba a serlo. Pocas sorpresas, salvo buenas. Si tuviera que hacer una selección de lo mejor, el repertorio nacional fue extraordinario: La Casa Azul, El Columpio Asesino, Antònia Font y sobre todo Klaus & Kinski dieron lo mejor de sí en sus conciertos. De los visitantes, se agradeció de qué manera la presencia de Gossip y Friendly Fires, que animaron el cotarro del viernes.

Klaus & Kinski, magníficos sobre el autobús del SOS.

El festival ha madurado en su quinto cumpleaños. No sé cómo ha salido la venta de abonos en los tiempos que corren, pero la presencia de público en todos los conciertos y dj-sets fue más que respetable, sin llegar al nivel avalancha ni tener que lamentar haber entrado por la puerta del recinto cada vez que intentas pedir una copa o echar una meada. Los tiempos de espera eran ridículos en la cola de canje de ticket por pulsera: éxito.

A nivel musical, el escenario grande se quedó enorme para casi todos los grupos, excepto para Gossip, que hizo reventar los talones a las masas, botando con algunas de las canciones de presentación del nuevo disco, que pese a que Beth Ditto adelantó que sería más triste y oscuro, resulta que incluye varios temas muy movidos y bases más electrónicas que en los anteriores trabajos. Se agradece mucho. Friendly Fires también estuvieron a la altura, con un compendio de hits reconocibles por todos. La cadera de Ed Macfarlane casi se hace añicos con tanto baile frenético.

El escenario Jägermeister, lo mejor. Producto nacional de primera calidad. Klaus & Kinski hicieron una personalísima verbena, cogiendo un poquito de cada uno de sus tres álbumes y haciendo bailongos sus temas baladescos, que siempre tiran hacia algún género con raíces. Marina Gómez estuvo a gusto y se le notaba. Aunque su voz sonó demasiado alta al principio del concierto y supieron rectificar a partir de la tercera canción. Murcia es una ciudad contemporánea gracias (y sólo gracias) a este grupo de genios. Paco y Pili hacen las delicias con los arreglos de guitarra y violín. Estaban tan a gusto que se les pasó la hora y les tuvieron que pegar un toque. Pero soltaron todo lo demás en la ubicación del domingo: la Plaza de Santo Domingo. Allí instalaron un bus-escenario para hacer algunos conciertos urbanos. Y Klaus & Kinski volvieron a vibrar con un repertorio muy ecléctico que animó a los pocos indies que aguantaron: el público estaba formado por comuniones y bodas. Algo completamente rompedor, pero que no choca nada con un concierto de la gira de Herreros y Fatigas.

Guille Milkyway estuvo fantástico, frenético, simpático y humilde, como siempre. Esperaba un repertorio de La Casa Azul que tirase más hacia La Polinesia Meridional, pero enlazó temas estrella para revivir los bailes que siempre han provocado sus conciertos en anteriores festivales. La escenografía, ocupada por dos compañeros galácticos y un wall de videoarte tecnológico e interactivo, llenaron de sobra el hueco que deja Guille cuando intenta por todos los medios que no se le ilumine el rostro.

Acabado el SOS 4.8 (que debería llamarse SOH 5.0), sólo quedaba rehacer maletas y iniciar el camino a Valencia. La parada en el McDonald’s de Petrer es tan necesaria como tradicional. Última sesión de solecito y comida hipercalórica para empezar una semana de desintoxicación absoluta.

Sólo lamento haberme perdido uno de los conciertos que más esperaba, Hidrogenesse, por culpa de Murcia. Por ser una ciudad tan contrahecha, llena de callejones mal señalados, parkings públicos de difícil acceso, con avenidas que no llevan a ninguna parte y que no te dejan cambiar el sentido. No tiene sentido esa realidad, no tiene forma. Claro que no.

Una respuesta a “De vuelta con pastel de sesos

  1. Aparte, era incompatible ver a Hidrogenesse y ver a The Magnetic Fields, porque cuando acabaron unos ya habían empezado los otros… lo único malo de esta organización, el tema auditorio. Porque nunca he visto un festival tan eficaz en las barras…

    Pero sí, viva Murcia SOS.

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