De todo lo necesario de la moda

Estoy harto y aburrido de escuchar críticas a la moda en general. Es cierto que la moda no es nada importante, hasta ahí podíamos llegar. Pero hay tantas otras cosas que no son nada importantes nos rodean todos los días, prestándonos felicidad soluble e instantánea… No es de recibo caer en demonizar la moda cuando Twitter quita peso a la vida política convirtiendo en chiste los grandes dramas del estado de bienestar. Los demonios no están en la pasarela, señores, están en la segunda planta de una entidad bancaria.

La moda es la vía para la creación artística más difundida, popular y mediática de los últimos años. Nunca antes ha tenido tanta repercusión, ni ha ocupado tantas portadas, ni las revistas de tendencias han repleto estanterías en los kioscos. La magnificación de la banalidad no es buena, en absoluto; pero tampoco es tan mala.

Cuando había hambre y plagas la gente salía a la calle a cantar y bailar con los juglares. Tras la guerra civil las bandas de música se fortalecieron y crecieron en número. En 2012, durante una época de crisis acuciante, con un número de parados inasumible por un país industrializado y con el rango de pobreza en aumento, la moda está llamando cada vez más la atención. Los titulares se centran en Balenciaga, en Versace, en McQueen y en Roberto Verino como si un outfit de esas firmas estuviera al alcance de las clases medias. Igual lo que digo es muy obvio y un ejercicio de sensatez capciosa, pero me parece al mismo tiempo ridículo y necesario.

No puedo disimular la burla cuando veo proliferar el número de blogueros y blogueras de moda que se desesperan por la llegada de las nuevas colecciones de las grandes firmas, como si alguno de ellos pudiera vestir unos pantalones de Margiela y unos botines de Dior o Leboutin. Escriben desde habitaciones de un piso compartido en Madrid o Albacete, diseñando en internet una fachada perfecta para un modelo de vida que esta casualidad de sociedad les ha impedido realizar con éxito. Se consideran importantes por conseguir invitación para cuatro desfiles de la semana de la moda. El paro juvenil supera ya el 45% en nuestro país. Y sin embargo, entre la juventud, Prada y D&G cada día están más presentes.

La sociedad de clases dicen que se acabó. El fenómeno de los nuevos ricos se hundió con la crisis. Pero cada día nos vemos más obligados a echarle ficción a una rutina de deseos por encima de nuestras posibilidades. Si los ricos también lloran, no digamos de los pobres.

Moda y arte. James Long, London FW F/W 2012.

Moda y arte. Versace, París FW F/W 2012.