Decir tanto con tanto

Menos es más. Y más es más. Son dos fórmulas estrictamente contradictorias pero tan válidas la una como la otra en la filosofía de la lógica y de la estética.  El arte contemporáneo está profundizando continuamente en ambas. Nadie se atrevería a cuestionar si el arte mudéjar de la Alhambra de Granada tiende hacia menos o hacia más. Porque es lo más (hasta acariciar el horror vacui). Y porque es lo menos: con una limpieza inaudita de las formas arquitectónicas y geométricas que todavía hoy utilizan muchos estudios de diseño gráfico para elaborar patrones y tipografías.


Rothko es uno de los artistas del siglo XX que más admiro, por no decir el que más. Porque fue capaz de cargarse de un brochazo toda la artesanía heredada de la historia del arte y reinventó el lienzo a partir de la nada. Parece que el arte ha evolucionado siempre por la necesidad de dar por superadas las etapas en las que se automatizan los procesos.

Y así, con la aparición de la fotografía ya no tenía tanto sentido el retrato realista. Con la llegada de la pintura plástica, pintar tintas planas al óleo era tan difícil como ineficaz e innecesario. En las últimas décadas, los programas de dibujo vectorial y el sistema de edición por capas del Adobe Photoshop han permitido hacer todos los procesos mucho más fáciles. Crear está al alcance de cualquiera, parecía. Pero no. Ya lo vimos con The Artist: ser director de una creación original es algo más que interpretar personalmente algo que ya se hizo muy bien.

Volviendo a Rothko… Se suele ironizar con fotografías en las que el cuadro de Rothko no es la clave, sino el espectador, que se queda penetrado por la fascinación de una tinta plana, orgánica y deforme sobre un lienzo gigante. Esa es la clave. Que con lo menos, con un color manchado, con dos planos contrastados, con el ruido de dos masas informes, se puede conseguir crear un universo aparte, un vacío. Sin ponernos metafísicos; porque en el arte cada cual tiene su sensibilidad y seguramente la mayoría de espectadores lo verán como pintura meramente decorativa. Pero que conste que esa intención (que dudo mucho que fuera decorativa) es el referente de la mayor parte de la obra pictórica de lo que llevamos de siglo XXI. Sin Rothko, al color plano se le seguiría llamando minimalismo. Y lo cierto es que hoy es maximalista.

Para que luego vengan a criticar que quien se atrevió a cantar Más es más y Menos es más en un mismo disco es que estaba afectada de gilipollez. Pues no, nada de eso. Suena diferente; ¿pero acaso no es lo mismo?

Interpretación propia de la obra de Rothko.

♣ Wikipedia ♣  El maximalismo es una corriente artística que surge a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, a diferencia del minimalismo donde menos es más, en el maximalismo mas es más, siempre que exista una intención tanto del emisor como del receptor. Es un arte abarcativo donde se puede decidir en poner mucho o poco, lo importante es que cualquier objeto es material de la creación por esto también incluye al minimalismo dentro de su estructura. La música maximalista utiliza sonidos naturales o artificiales ya sea generados por instrumentos acústicos o electrónicos.