El glamour de la locura

Hablar de moda no es ninguna tontería. El problema es hablar únicamente de moda, como si fuera lo único. De vicios y locuras ya tenemos todos un recorrido, pero en la senda de las obsesiones todavía no.

Me apasiona el arte. Podría haber optado por vivir con él (de él) cuando inicié la carrera de Bellas Artes. La abandoné porque me llamaba la conciencia del periodismo, que da libertad creativa para seguir profundizando en el arte, el diseño, la arquitectura, la moda, la música, la sociedad, la política y la ciencia; todos los terrenos que más me interesan. Al fin y al cabo lo importante nunca es la herramienta, sino el interés. El conocimiento está al alcance de cualquiera.

El Pelea por lo que quieres será recordado por el eslógan del estrepitoso fracaso electoral de la política de izquierdas. La victoria se la lleva este otro: Las cosas hay que hacerlas bien, como Dios manda. En esos niveles estamos en España. Hemos empezado el cambio, y lo que casi nadie sabemos es hacia dónde.

Entre mítin y pegatina yo también he peleado por lo que quería. Aunque sin moverme de la silla; gracias a buenos amigos que se pelean por mí si hace falta. Esa camiseta geométrica de Versace para H&M que será a partir de ahora un ejemplar de coleccionista de Ebay, un tótem de la moda lowcost, un refrito barato de la ambición moderna que nos identifica. Pasa a la larga lista de prendas sin estrenar. Quizá en la próxima sesión de DJ, que estoy ansioso de que llegue pronto. El mono de pinchar.

Estos últimos días también he dedicado tiempo a ponerme al día en novedades musicales, sobre todo de las bandas favoritas. Justice, Florence & The Machine, Bigott y Lana del Rey ocupan mis últimas audiciones con empeño. Justice ha revalidado su carácter electrónico, rebajando el tono rompepistas para darle un poco más de juego melódico. Florence Welch se confirma como la pelirroja del momento con más futuro en los festivales; si el primer disco era una maravilla, el segundo no se queda corto y aporta una evolución de notas interesante.  Lana y Bigott se pueden empezar a preparar para encabezar listas del año 2011, porque son revelación de la buena.